domingo, enero 21, 2018

Blanca y Crema

Como en una nube vaporosa
O en un vaho de aire (y de tul)
Se deja cedo embargar mi alma
En la noche bruja (“cool”, “cool”, “cool”)
(Por ti mi amor, sólo por ti)

¿Qué fumas, qué tomas tú, Juan
al ponerte tú a hacer versos?
Me preguntan (sin malicia) algunos
Viéndome tan ardiente (y poseso)

No tomo nada, te lo juro,
Sólo me insuflo de ganas
de darte yo algo -¿el qué?- a ti
¡Ni sospechas, flor de alhelí!

Más auténtico que este poema
Que esa rima, que estos versos
Más fuerte que un mágico elixir.
Y sólo lo que te prometí

En presencia de testigos
(Y de tu perro mastín)
Y se pusieron en danza,
todos los duendes ¡ay de mí!

Y me puse a danzar con ellos
¡Piensen lo que piensen de mi!
Los que siquiera ni me conocen
Ni tomaron tiempo de venir

A oír de sus propios oídos
Todo lo que oyeron de mi
Y prestaron sus (sucios) oídos
A esos ruidos y rumores (mil)

¡Que piensen de mi lo que quieran!
Con tal que te creas tú
mi verdad blanca y translúcida
Como tú, piel (bella) de marfil

Blanca como la cera, blanca
y crema, la de tus labios
Y negra de tu pelo y de tu ojos
Y de tus tacones (fuertes) (Como aquella, sí)

sábado, enero 20, 2018

SALVADOR BORREGO (OBITUARIO "INCORRECTO")

Best seller en la América (ex) hispana. Medio millón de ejemplares, cuando va ya por la sexagésima edición. Crónica periodística de actualidad –y semi-secreta- de aquel gran conflicto y exponente de una visión americana (e hispana) –desde fuera (“du dehors”)- de la segunda guerra mundial que fue eso sólo a medias: en la que se dejó de lado –(“pour compte”) -de testigos mudos, en primera mano y de primera fila- a todo aquel subcontinente americano. Lo que explica (sobradamente) su gran éxito de ventas. Acompañado de lo pertinente de sus planteamientos anti-globalización, tan (rabiosamente) actuales. Para desconcierto y desasosiego de los garantes –y censores- de lo políticamente e históricamente correcto. Y con el que no hay que estar (obligatoriamente) de acuerdo en todos los puntos y planteamientos de antemano
La noticia sin falta aunque con cierto retraso nos llega por la Red, del fallecimiento –a la edad feliz de (más) de ciento dos años- de Salvador Borrego, todo un hombre y además una bandera o un estandarte, o si se prefiere un estandarte de nombre. El célebre historiador revisionista mejicano y periodista veterano al tiempo –antiguo corresponsal (años cuarenta) del diario Excelsior, de Ciudad de Méjico, el más importante e influyente de la prensa mejicana- nos deja además de su nombre (y de su estampa) una obra escrita inseparablemente asociada a aquél, como legado, “Derrota Mundial”, uno de los grandes best sellers -un millón de ejemplares cuando ya va por la sexagésima edición- de la América (ex) hispana en la posguerra. Crónica (palpitante) de actualidad más que libro de historia. Una crónica de actualidad de cerca y de primera mano –en la condición de periodista y reportero estrella (en política extranjera) de su autor. No la leí, me curo en salud de inmediato, aunque ahora me propongo hacerlo de urgencia y a toda prisa y dar cuenta por cierto a mis lectores, lo prometo

domingo, enero 14, 2018

Sol de Mujer

Y ¡zas! sin que la viera venir,
¡Dios qué nostalgia, qué obsesión!

Buscándola como un poseso
Por la calle, por el bosque
Por los huecos de la pared (“jours”)
de las fachadas (de arte del Japón)

Huérfanos de la Luz (la del Sol)
Que alumbraría nuestra infancia
Y me acompañó fielmente 
e hizo al final lo que soy (Yo)

La luz más si cabe que el calor:
que es eso  el surrealismo,
explosión de luz (¡qué canto al valor!)
de los astros, y lámparas, del Sol

De esa luz de amanecer (Mare Nostrum)
¡Oh Luz de Civilización!
Sol y sombra se-pa-ra-dos
como en De Chiricco (él me lo enseñó)

¡Luz Solar Mediterránea!
¡Salve a ti, Eterno Resplandor!
Que la sombra de la Historia
me tapaba en mis vistas y en mi razón


¡Mediterráneo eterno! Luz solar
de ideas, fiebre de la imaginación
Déjame que te llame así , mujer
Que te “rebautice” (Mar-y-Sol)


De esa luz que emiten tus ojos
Que despiden fogonazos (¡ay dolor¡)
Era tu luz/de/sol mi compañía
¡Y eso es lo que me falta, amor!

De ahí ese desasosiego, esa desazón
¡Mírame mujer no más que eso!
De perfil o de frente (igual)
¡Como si me expusiera al sol!

Salve a ti Mari/Sol, Mari/Luz
(Gran Auxilio en la Depresión)

jueves, enero 11, 2018

CATHERINE DENEUVE Y EL (SACROSANTO) DERECHO AL LIGUE (EN PELIGRO)


La libertad –o el derecho- de importunar (sic), en los hombres. La frase por la que ha venido el escándalo o por la que se hn puesto a bailar todos los duendes, como dicen por estas tierras de Flandes. Y la ha soltado, no un don/nadier ni una/cualquiera, sino nada menos que Catherine Deneuve, la Dame –o gran señora- del cine francés de las últimas décadas. Indiscutible y fuera de toda sospecha, de cara a cierto feminismo febril, histérico y militante. “Me estas importunando” la frase, en francés (“tu m’importunes”) proferida en tono inocente, y mirada no menos maliciosa igualmente y con todo el encanto (o glamour) posible e imaginable (se diría que la estoy viendo) es capaz por sí sola en verdad, de desatar hoy por hoy -sin mas alegaciones y sin-prue-bas de ninguna clase- todas las hispanofobias, de las leyendas más negras y de los guerracivilismos mas recalcitrantes. ¿Gajes apenas del destino? ¿De llevar (ay dolor!) el nombre de Juan –y el tratamiento nota bene de Don Juan (y el apellido de Fernández)- aquí en Bélgica?

Una actriz francesa, Catherine Deneuve, pero no una actriz cualquiera, o como otra cualquiera, sino una señora, la “dame” del cine francés sin discusión alguna en la actualidad, y lo dice alguien a quien ese estrellato le dejó siempre más bien frío o indiferente, razón de más, de fuerza moral en este partir lanzas en favor de esta gran señora del cine francés puesta en la picota –en loas redes sociales- las hora que corren por el manifiesto –en forma de “tribuna”- en la que han proclamado y defendido -ella y un plantel de celebridades femeninas con ella-, un montón de verdades del más puro sentido común. Que una cosa es el delito, otra la inoportunidad –o lo importuno, o la impertinencia- y otra la seducción o el flirteo o en román paladino, el ligue (ibérico) Que el piropo –mot galant- y la galantería no son acoso, ni a fuer de torpe e insistente no siquiera, etcétera, etcétera.

Una serie interminable de verdades del barquero como digo, que en este blog en español pasan sin el menor problema pero que intentando poner en clave francesa, quiero decir traduciéndolo en la versión francesa de este blog, a no dudar que me plantea problemas irresolubles, semánticos par comenzar. Como los plantean por ejemplo los términos franceses de “drague”, o “avances” que los medios españoles con ocasión de esa polémica están traduciendo ahora por cortejar, por galanteo, o por flirteo, o por seducción, lo que se me reconocerá traduce una gran ambivalencia y deja una amplio margen a la interpretación y por ende a las posibilidades de la acusación o de l parte acusadora, en crudo de poder colgar con éxito a alguien el sambenito (de infamia) de acosador, con toda las consecuencias. Y no es puro azar el que la polemice haya estallado en Francia la cuna histórica de los trovadores, del amor galante –l’amour courtois-, como no lo es tampoco el que parezca –y no solo simple apariencia- el hallarse en el centro del torbellino o en el ojo del ciclón alguien –el autor de este blog- español residente en Bélgica, y que para mas inri lleva por nombre el de Juan, o de Don Juan (y de apellido, el de Fernández)
Arturo Fernández, otro de los iconos –en varón, cinematográfico- de esa España feliz de los sesenta (y hasta de los cincuenta) que con frecuencia evoco en estas páginas: Un nombre que reaparece ahora una y otra vez como por casualidad o sin querer en los comentarios en la red y en las redes sociales que ha desatado esta polémica. Como un prototipo sin duda de la seducción varonil y donjuanesca sin agresiones ni acosos, ni insistencias ni importunos de ningún tipo, ni torpezas. Español cien por cien, y asturiano para más señas, como la mayoría de esos emigrante/españoles en Bélgica, emigrantes y guerracivilistas, que harían mejor en ir de don/Juanes –como él- por estas tierras y no de subalternos/modelo (de segunda además, que nunca de primera) acusando y recriminando –para así hacerse mejor perdonar sus orígenes- a sus propios compatriotas
Y así todo queda dicho. No quiero no obstante dar la impresión de querer arrimar el ascua a mi sardina al calor de la polémica en curso, las cosa de palacio van despacio, y las de la justicia (administrativa) belga a la que tengo encomendado este contencioso parece que mucho mas aún. No tengo nada que ocultar, es todo lo que aquí pretendo dejar a entender, sin con eso pretender culpa o acusar (en contrapartida) a nadie, y más en concreto a nadie del sexo opuesto ahora que todo este asunto en el que me veo envuelto coincide a su vez -¿simple casualidad?- con un resurgir o un encenderse –funesto, fantasmagórico espectral- de la guerra de los sexos. En la que ni quiero ni puedo tomar partido, lo siento. Me baste el afirmarme a mi mimo, en lo que soy, un hombre quiero decir del sexo varón, poeta en lo más hondo del corazón, y que como me halagó un lector portugués de mi blog “sabe amar as mulheres”, lo que exige una doble interpretación, a saber, que me gustan las mujeres -¿y a guién no?-, y que sé amarlas también, y eso, mi halagador (desinteresado, que sólo me conoce por mi blog), por algo lo dirá. Y sobre todo, un hombre con sentido común, que sabe aún distinguir galanteo o piropo del acoso o de la violación (¡ay dolor!)Verdades de Perogrullo que si se oyen o se leen procedentes de una voz o pluma femenina –“in casu” de una célebre actriz francesa (un respeto)- parece que suenan (y pasan) mucho mejor. La palabra pues a ella, o a ellas que lo dicen (mucho) mejor que yo: estamos hoy suficientemente al día como para poder admitir que la pulsión sexual es por definición ofensiva y salvaje, pero somos también clarividentes lo bastante como para no confundir el torpe galanteo –ligue, “drague” en francés- y la agresión sexual. O como cabe de inmediato glosar, el ma-chi-smo (¿español por propia definición?)

lunes, enero 08, 2018

FRANCE GALL, RUBIA Y FRANCESA

France Gall, “poupée de cire, poupée de son » encarna -y entierra con ella al morir también (mejor que Johny Hallyday)-, la España feliz de los sesenta –anclada fija en el cielo de mi memoria- de aquella España casi milagrosa que surgía como el ave fénix de entre las cenizas, que reía –entre sonrisa y melancolía- y de la que después enseñaron a lo más jóvenes que no sabía más que llorar. De donde el mito o icono indiscutible de toda una generación, y el mío en particular. El mito de mujer, en un adolescente en fase de pubertad, eso fue para mí la ganadora de Eurovisión (1965), France Gall. Por rubia y por francesa. Y es que su muerte me revela a mi mismo algo que pocos hoy –tal y como se está poniendo el patio además (…)- se atreverían a confesar. Me gustan las rubias. Así es, así fue y sin duda así será. Y que me perdonen los garantes (y censores) de lo correcto en los planos político, histórico…y sexual
France Gall, “poupée de cire, poupée de son”, una frase –en francés- que la inmortalizó sin duda porque era fácil de pronunciar en español. Porque France Galle, cantante francesa –“la cantante (chanteuse) nacional” como le oí un vez a un francés referirse a ella-, fue demás y yo diría sobre todo, en la música yé-yé, un icono –como la ensalzan ahora los medios- de España y del publico español, sobre todo el de mi generación.

Por francesa y yo diría por partida doble, por rubia y por francesa. Y es aque era una añoranza innegable la que venía a destapar la cantante ahora fallecida, de lo rubio entre españoles, sobre todo entre varones aunque entre féminas también, que ilustra -entre muchos otros- ese fenómeno de sociedad “typical spanish” de las rubias/del/frasco, que no vino más que a realzar o revindicar lo rubio –en mujer- en su autenticidad, o para dejarnos de eufemismos en su auténtica…pureza.

¿Eran “del frasco” las rubias iconográficas de toda una generación, de todo un país,, de aquella España feliz de los sesenta, France Gall, Françoise Hardy, Sylvie Vartan? Las dudas se admiten pero aunque lo fueran, eran rubias “por dentro” y era lo que contaba entonces sobre todo para españoles, de la misma generación que la suya. Y lo eran por francesas, o rubio/francesas.

El mito de la mujer francesa que la canción ye yé, fenómeno franco/inglés o anglo/francés, encarnó y que divulgaría la canción francesa de la misma época –aquella que supo cantar Jaime Gil de Biedma- es lo que aupó a esta cantante -y su cancion fetiche (de Eurovision)- que como recuerdan ahora los medios españoles desafinaba todo lo que podía pero ¡con qué canción!

¡Desafinaba? ¿Y qué? Su encanto (juvenil) se lo hacía perdonar, lo mismo que esos gallos que inmortalizaron la frase final de su celebre canción, “al calor de los jóvenes” (“la chaleur des garçons”) Y era un encanto físico, cultural y nacional las tres cosas a la vez, lo que el presidente francés –que se está revelando un especialista en la política del show business habrá sabido ahora –lo mismo que hizo con Johny- poner de relieve y y ensalzar.

El mito muere pero su muerte revive o resucita en el recuerdo esa España feliz que ella tal vez (se me antoja) como nadie supo encarnar. Esa España de los sesenta que surgía como un milagro de las cenizas de la guerra civil y entre horizontes de guerra mundial De guerra y no se olvide de derrota. De guerra total y de derrota total. Como lo puse de manifiesto en un reciente articulo ( “España en deuda con Alemania”) Y es sin duda ese sabor agridulce o regusto amargo a derrota, lo que imprimía ese tono de melancolía (yé yé) que lo medios ahora realzan y que a mí se me pasó entonces desapercibido, esa es la pura verdad.

Y un homenaje insospechado –es decir, fuera de toda sospecha- lo fue, inmejorable además, esa exaltación o reivindicación de lo rubio/azul, y lo era a un valor o elemento esencial en la mitología de la Alemania vencida- encarnada en cantantes francesas, del bando pues, no se olvide, de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Y es lo que fascinaba en algunos, muchos pocos no lo sé, lo que sí sé es que me fascinó a mí. Por lo rubio o rubio/azul y por lo francés, por las dos cosas a la vez. France Galle que cantaba sonriente y melancólica en aquel mundo, en aquella España que reía aunque después les enseñaran –sobre todo a los más jóvenes- que no sabía más que llorar.

Fue un momento breve casi instantáneo –aquel cuando me abrí yo, en mi adolescencia a un mundo que se venía en ese preciso momento abajo como lo canté en varios de mis poemas- pero quedó fijo, inmóvil en el cielo de mi memoria –díxit Francisco Umbral-, y es lo que supo inmortalizar y encarnar y simbolizar mejor
que su coetáneo Johny, o mejor incluso que su esposa Sylvie Vartan- la rubia –o rubio/francesa- France Gall.

sábado, enero 06, 2018

Flor de Azul

Una flor de cansancio azul
un poema amor sólo para ti
De ese cansancio oscuro y sutil
que no vemos (¡pobres!) ni palpamos
Y tan sólo sentimos ¡tan lejos aún de Abril!

Flor de cansancio y desengaño
De crisantemo azul, de insomnio azul/añil
Y una llama (azul) ardiente
De alma de artista (de poeta)
La que te ofrezco yo a ti

Llama de amor, fe y esperanza,
De esa fe que no puede morir
Porque si muere o se apaga
¿Acaso puede el mundo sobrevivir?

Y lo que pasa es que no la vemos
Que no sabemos do se incuba, feliz
En fase de combustión callada en secreto
Hasta que se echa a arder muy cerca ¡Allí!

Llama del amor ardiente
Que me conforta por dentro
Que me ayuda (¡Dios¡) a sobrevivir
En estos fríos desiertos (de Europa)
(Donde la vida parece presta a morir)

Y que se enciende rápido
Con una mirada, una sonrisa, una voz
Cálida, tierna, amiga, ¡qué sorpresa!
Y que me hace olvidar tanto dolor

Milagro lo que pueden ¡milagro!
¡Las dulces miradas del Amor¡
Capaces de resucitar muertos
De sanar del desasosiego atroz

Que me anega –como un mar/sin/luna-
Cuando llega la Noche o no se va (¡peor¡)
Como un run run de bombarderos
Que amenazan muerte y destrucción

Y cuando todo se hunde y enmudece
Y todo muere en torno a mí
me pongo a rezarte de rodillas a ti, ¡sí!
Que cedas y tengas piedad de mí

Que intercedas, tú -que sí que puedes¡-
Por este pobre (y gentil) poeta
ora un héroe, ora un pobre infeliz
(¡que no se fía más que a ti!)


Yo y mis caminos, princesa
Por donde mi vida divaga
viendo (o forjándose) el Tiempo
entre vagabunda y sonámbula

y mirándome sin parar
en los espejos del alma
que me devuelven (¡ay madre!)
en ida y vuelta, sin falta,

un imagen/sepia (o estampa)
¿pero acaso soy ese yo,
esa sombra añeja, desfigurada?
No, es solo la vida (y sus fantasmas)

¡Lo que hiciste tú de mí!
una sombra, eso sólo y más nada,
de lo que fui a penas ayer
¿te acuerdas de mí, monada?

Luz y sombra, eso somos, eso soy,
que van siempre así acompañadas
y así la luz luce más aún
y la sombra así más engaña

Y por eso me enganchaste a mí
De esa parte de luz y de sombra
que hay en ti, que hay en mí
como de la misma estirpe (o raza)

¡Tchiss! Que el amor te ofusca, muchacho,
De él te nacen ideas raras
No, del amor, no, lo contrario,
del desamor y la desesperanza

Porque esa es la pura verdad,
Lo que sentí yo justo al verte
En lo más hondo del alma
Como un fogonazo (o clarinada)

O un reflejo. el de dos alma gemelas
O, mucho más que uno y otra se pensaban
de aquellos dos cuerpos que son (o simulan)
ser media y media naranja

O un destello (el de un cruce)
el de dos gotas de agua,
O un fulgor (sí, va a ser eso)
¡El de Europa sobre España!

miércoles, enero 03, 2018

ESPAÑA EN DEUDA CON ALEMANIA

¿Un libro más como otro cualquiera sobre la Segunda Guerra Mundial, en las estanterías de una librería céntricas de Bruselas? Me sospecho que no. “La guerra alemana (retrato de un pueblo en guerra, 1939-1945)”, una obra (universitaria) densa y exhaustivamente documentada que se propone ni más ni menos que desvelar el espeso enigma del apoyo en masa del `pueblo alemán al régimen nazi en su política de guerra total (como lo ilustra la foto de la portada) Hasta el final, hasta el sacrificio (completo y colectivo) Y fue gracias a ese sacrificio –plenamente consentido- por lo que sobrevivió el régimen de Franco y con él –hasta hoy- la España de la Victoria, y de la Transición, léase la "España feliz de los sesnta" (de mi infancia y adsolescencia) Lo que los españoles -esa deuda histórica, de sangre- tendrán que acabar por reconocer si quieren verse libres del guerracivilismo que les corroe por dentro de un vez. Neutralizando así al mismo tiempo la Leyenda Negra (antiespañola) Y recogiendo así -tanto tiempo después- los frutos de la Victoria

Otro libro sobre la Segunda Guerra Mundial, como si durase todavía. De autor inglés –o anglosajón- para variar. Como si les quitase el sueño aún a los vencedores (y a sus descendientes), como si les obsesionasen sus más hondos enigmas. Y entre todos ellos, el de la resistencia tenaz encarnizada, del pueblo alemán que sostuvo (en masa) al régimen hasta el final a pesar de los terribles bombardeos, de las penurias y privaciones de la retaguardia, de las espantosamente altas cifras de bajas en el frente como en la población civil los últimos meses antes del fin (10.000 muertos por día en enero del 45) No hubo derrumbe, de la retaguardia, como si la consigna obsesionante de la propaganda nazi en su objetivo primero de evitar un escenario similar -de traición de los civiles, de "puñalada por  la espalda"-, la del armisticio de 1918 y del final de la primera guerra mundial -perdida cuando ya todo estaba ganado para Alemania (...)- se hubiese visto cumplida a rajatabla hasta las últimas consecuencias. Y esa nuda/verdad histórica sirve a todas luces de telón de fondo argumental a esta obra densa y documentada, escrupulosamente fiel a lo políticamente correcto (faltaria)

Holocausto –bajo los salvajes bombardeos (de bombas incendiarias)- de todo un pueblo, el alemán. Algo difícil de negar, que trasluce casi escandalosamente en esta obra de investigación tan rigurosa. Que pague uno por todos, una ley de bronce de la historia y del mundo antiguo que irrumpe misteriosamente -en nombre de Barrabás- en el relato, bíblico y evangélico, de la muerte del padre/fundador del (judeo) cristianismo primitivo. Y de obligado cumplimiento se diría en los trances mas cruciales y decisivos de la historia reciente como de la crónica de actualidad más álgida en los últimos años, meses y semanas: en la muerte de Mussolini -y de su amante, Claretta Petacci- como en la del (coronel) Gadafi, tal y como aquí lo tengo sobradamente apuntado.